Desde que era niña y casi hasta los veinte años, estaba absolutamente segura de que cuando se me presentaran ciertas situaciones, no vacilaría ni un minuto en actuar correctamente, según los principios que me enseñaron mis padres y mi educadoras (monjas).
Sin embargo hasta esa edad viví como en una burbuja, porque aparentemente no estuve expuesta a ninguna situación de riesgo moral o ético de alto nivel (digo yo), todo se reducía a la relación con las compañeras de estudio y amigos en general.
Pero con el paso del años me he vuelto flexible en cuanto a la manera de actuar y de tomar decisiones correctas o éticamente morales, sobretodo en las relaciones interpersonales.
Mi posición frente a la ética es la que expresan los estudiantes de Adela Cortina, "la ética y la moral son subjetivas" cada cual las ve desde su propia óptica y además lo que para mi puede ser etico o moral, para otra persona no, sin embargo usualmente no pienso en eso sino que para resolver los dilemas cotidianos, simplemente hago lo que hace todo el mundo: tomar la decisión que más me convenga a mi, de una manera egoista, sin pensar de qué forma esta decisión pueda afectar a otras personas.
Pero nunca es tarde para sacudirse y reconocer que se ha fallado, y que es posible aportar un granito de arena a la construcción no sólo de un mejor ambiente familiar (que involucra a las personas que nos mueven emocionalmente), sino de una mejor sociedad, un mejor entorno laboral. Ya que diariamente estamos expuestos a situaciones que requieren tomar decisiones correctas, que tengan consencuencias positivas, y lo más importante: "Las personas aprenden más con mi ejemplo que con mis palabras"

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